Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

Realidad Desnuda O La Pintura Como Otro Modo De Sensualidad

 

Vos, subiendo una loma veredal, encontrás su estudio, que es una finca, con todo lo que ello implica: corredores florecidos, un perro sesteando, pájaros dormidos, la tarde que huele a limones, a hierba soleada.  Y sus cuadros: una afrodita a la que cupido observa con ganas de piel, bodegones de frescas frutas, una mujer que se desnuda ante sus ojos, pintando.  Que es lo que mas sabe hacer y lo que mas le gusta.  Se llama Javier Toro.  Este pintor nacido en Bogotá pero patentado en Antioquia.

Alguna vez sus desnudos fueron vetados en un club de la clase alta medellinense, porque eran como una invitación al pecado, y los inquisidores parecen ser no pecan.  "Sus cuadros atentan contra las buenas costumbres", le dijeron.

Javier Toro se deslumbra con la luz, que atrapa en sus cuadros y con los colores.  También - Como diría un critico - con lo "bello intrascendente".  Y con la vida.  Ahora puede amarrar a Andrómeda a su caballete, o encadenar un prometeo al fuego de su paleta.  O quedarse, simplemente, conversando con sus dos hijos y con Ibeth, su esposa.

Toro pinta junto a máquinas viejas, cerca de victrolas olvidadas, al lado de antigüedades que le recuerdan su infancia, a sus abuelos.  Pinta con disciplina y por una necesidad del espíritu.  Y se siente pleno en esa vereda, lejos del ruido citadino, cerca de su perro siberiano, cercado por verdores, iluminado por jardines.  Vos lo podés ver ahí, convocando a su musa, exorcizando sus demonios.  Buscando, buscándose, pintando.

Por Reynaldo Spitaleta

El Colombiano, Marzo 16 de 1997

 

Hoja De Vida        Notas Criticas        Naciones Unidas (Participación Internacional)

© Copyright, Javier Toro - Ibeth Zuluaga

Todos Los Derechos Reservados